Durante décadas, la fisioterapia se centró en técnicas pasivas. Hoy la evidencia posiciona el entrenamiento de fuerza como intervención de primera línea en muchas condiciones crónicas y agudas.
Beneficios documentados
Mejora del dolor, función y calidad de vida en osteoartritis, tendinopatías y lumbalgia. La dosis —series, repeticiones e intensidad— es tan importante como la elección del ejercicio.
Aplicación clínica
Integrar la fuerza en la consulta no requiere equipamiento sofisticado. Bandas elásticas, peso corporal y cargas externas progresivas son suficientes para la mayoría de los pacientes.